Que viva el fútbol

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Charla a fonfo con Eduardo Magnín

Una foto actual de Eduardo Magnín, ahora del otro lado de la raya de cal, en su puesto de entrenador. Foto: Pablo Aguirre

“En Unión no hay proyectos”
El ex jugador del equipo de la Avenida, en un diálogo sin desperdicios, critica la política deportiva del club.


De la redacción de El Litoral
deportes@ellitoral.com

Querido, respetado, con su nombre estampado en la historia grande de la institución producto del ascenso de 1996, Eduardo Magnín visitó la redacción de El Litoral y analizó lo que a su criterio es un paso en falso sobre la estructura futbolística de Unión.

—Luego de tu paso por 9 de Julio, se conoció poco de vos. ¿En qué andas?

—Estuve 2 ó 3 meses tranquilo, meditando, yendo a pescar, ocupándome de las cosas personales. Hasta que me llamó Esteban Kreig, de Santa Fe Fútbol, otra vez. Se armó un selectivo categorías ‘92 a ‘94, que es un trabajo que a mí me gusta mucho. Hace 4 ó 5 meses que estoy ahí otra vez, muy contento y cómodo.

—Estuviste cerca de Unión, ¿qué pasó?

—Cuando estaba en 9 de Julio, me llamaron. Pedí permiso y me reuní con Augusto Borlle y Néstor Zucchiati. Manifestamos proyectos de lo que pensábamos que necesitaba Unión en ese momento. Dejaron de ser gobierno en el club, así que quedó todo ahí. Después hubo rumores de que habían tirado mi nombre en la mesa, ya con esta conducción. Pero querían traer una persona de peso.

—¿Cómo ves al club hoy?

—La verdad es que no lo veo bien, pero no es de ahora. En Unión se viene errando desde hace 10 años. Se toman decisiones y, cuando se equivocan, nadie es responsable. Hay muchísimos intereses personales, por delante de los intereses del club. Lo que pasó con el tema de Frutos es muy penoso y poco serio. Que quede claro que yo estoy muy cómodo en el club donde estoy trabajando y que no digo esto por interés personal. Pero no me dejan de sorprender y de doler las cosas que están pasando en un club que tanto quiero como es Unión.

—¿Te referís a lo que pasó con Centurión?

—Primero y principal, me sorprendió que un tipo con trayectoria, con muchísima capacidad, que trabaja con seriedad y que encima ama al club, como es Lito Bottaniz, haya estado prácticamente un año en Santa Fe y que nadie lo haya hablado para que fuera el coordinador. Conociéndolo, te puedo asegurar que el problema no era económico. La misma persona que me arrimó a mí al club estaba intentando la llegada de Lito. Con cambio de comisión y todo, mi nombre siguió estando, sin demasiado peso ni marketing, es cierto, pero el nombre de Lito, no, y me parece que no es cuestión de política el traer alguien de una capacidad enorme para coordinar y manejar un tema que hoy en Unión sigue siendo un fantasma.

—¿En qué se falla en el tema inferiores?

—Si cambiás de coordinador todos los años, ¿cuál es la seriedad del proyecto? El proyecto tiene que ser del club y el técnico tiene que adaptarse, si vos querés hacer un trabajo serio y sacar jugadores. Una vez, hablando con un dirigente, le dije: “Acá hay que empezar de cero, traer 5 jugadores y priorizar a los del club; mantenerse en mitad de tabla 3 años y formar esos futbolistas”. ¿Qué me dijo ese dirigente? “Si hacemos eso, la gente nos mata”. ¿Cuánto hace que Unión está en la B apostando a lo otro? Y lo único que se cosechan son fracasos. Se van jugadores libres, que a la semana están jugando en Italia. ¿Qué seriedad le podés exigir a un deportista si sabe que hay internas?: que un coordinador tomó una decisión y, a las 48 horas, están amenazando a todos los empleados del club para hacer un paro y resulta que se vuelve todo atrás y estamos todos comiendo asado de nuevo. Es poco serio.

—¿Qué se hace con los jugadores que no juegan?

—Si vos tenés chicos que los suben y bajan, no tenés motivación. Un día están en el plantel y al otro, en la liga. Si vos armás un proyecto, aquellos que se sientan con la posibilidad real de llegar a jugar en Primera en poco tiempo te van a jugar a la liga y te traban con la cabeza. Ahora, si a esos pibes todos los años les traés 13 jugadores y no les das la posibilidad, no se motiva en lo absoluto. A mí me costó 4 años de insultos, de malos momentos, por no haber tenido inferiores. Llegué a los 19 años a Unión sin ninguna base.

—¿Por qué se hacen mal las cosas?

—Por no querer reconocer los errores, por no mantener un proyecto. Todos los años no se puede cambiar al técnico de Primera, ni al coordinador de inferiores. Cuando vos tenés 5 ó 6 pibes en un plazo de 3 años, tenés que ponerlos y no traer 15 jugadores. Hay muchísima gente que sabe la verdad de un montón de cosas que duelen y nadie dice nada.

—¿Vos sabés verdades que no podés decir?

—Cada uno sabe lo que hace y por qué. Yo hay cosas que las tengo claras: quiero muchísimo a Unión, pero en este proceso no he ido una sola vez a la cancha, porque no me siento identificado con el proyecto. Las cosas se saben. No voy a ser yo el tonto que vaya a destapar la olla y poner la cabeza. Yo no sé si el presidente de Unión se acordará. Una vez, durante el cumpleaños de un amigo en común, estuvimos charlando de fútbol más de una hora y media. Ahora que es presidente me lo crucé varias veces en el club y me saludó como si fuese un desconocido. Evidentemente, para él pesa mucho más la palabra de otras personas que la mía.

—Pero dicen que ascender sería cambiar la economía del club...

—Es imposible sanear un club trayendo 14 ó 15 jugadores por año. Son pocos los que tienen sentido de pertenencia y cada técnico quiere salvar su cabeza. El Turco Alí dejó 5 ó 6 pibes que estaban asomando. Viene un técnico nuevo y esos pibes ni figuran. Les pegás un garrotazo en la cabeza.

—Ésa era la idea al traer a Kudelka, alguien que sea de la familia de Unión...

—Pero es de la familia de Unión y trajeron 13 jugadores, y ahora quieren habilitar para traer 4 más. Traen 13 jugadores que no sé si no son todos del mismo representante. ¡Oh, casualidad! ¿Raro, no? Y nadie dice nada. Al coordinador de primera línea y del riñón del club para trabajar seriamente no lo llaman. Está dirigiendo en otro lado. Ponen un chico que, yo no dudo que tiene que tener un lugar, pero me parece que el saco le queda grande y se ha demostrado, en este corto tiempo, en un montón de cosas. Yo soy coordinador, tomo una decisión y todo el club me hace un paro... Si tengo un poquito de hombría y sé dónde quiero llegar, doy un paso al costado. Hay demasiada ambición y prepotencia. Imponé lo tuyo, pero sobre la base de trabajo y convencimiento, no sobre la base de la amenaza de no contradecirte porque lo echás. Sea Centurión o quien sea.

—¿Se puede entrenar a la europea hoy en Unión?

—¿Qué es entrenar a la europea? Yo estuve mucho tiempo en Europa... Argentina es una de las potencias mundiales. Lo que hay que hacer es trabajar bien y tener un proyecto serio. Acá se puede sacar un muy buen jugador, sin cosas raras. El futbolista necesita trabajo, condiciones de trabajo, posibilidades de jugar y tener seriedad en lo que se hace.

—¿Sabés que vas levantar polvo con estas declaraciones?

—¿Por decir la verdad? ¡No! Hay un montón de gente que piensa como yo, pasa que no dicen nada. Yo a esta nota la hago porque me duele, porque no tengo ningún interés, porque no soy ambicioso ni con la plata ni con el trabajo. Por eso estoy contento con el lugar que tengo en Santa Fe Fútbol. Tengo lo necesario para vivir y vivo pensando todos los días cómo mejorar en el fútbol. Aunque siempre tengo la sensación de que algún día voy a llegar a Unión.

Una postal de los tiempos felices de Unión en 1996. Magnín festeja una victoria ante Los Andes junto a Cabrol, Clotet y el “Laucha” Garate. Foto: Mercedes Pardo

El plantel del ‘96 se ponía la camiseta y se olvidaba de quién era amigo de quién. Con el correr de los partidos y de los golpes, fuimos creciendo para lograr lo que logramos. Entrábamos a la cancha y éramos hermanos. Cualquiera ponía la cabeza por cualquiera. En el octogonal fue un equipo que jugaba muy bien al fútbol y con la mayoría de chicos del club. Al año estaban todos vendidos y, ¿qué pasó? Se volvió a retroceder”.


Eduardo Magnín
Ex jugador de Unión

Su último paso como entrenador en 9 de Julio de Rafaela. Foto archivo Rafaela Fútbol.

Su ficha

Nombre: Eduardo José Magnín.
Edad: 41 años.
Debut: en Unión, en 1990.
Trayectoria: Unión, Huracán, Nueva Chicago, San Martín de Tucumán, Badajoz de España, Lausanne de Suiza, Saprissa de Costa Rica, Olimpia de Paraguay y Patronato.
Ascenso: con Unión, en la temporada ‘95-’96, con Carlos Trullet de entrenador. Jugó con el equipo tatengue, Huracán y Nueva Chicago en Primera División. Además, participó en la final por el ascenso en 1995, ante Colón, vistiendo la camiseta de San Martín de Tucumán, plantel que dirigía el “Tigre” Gareca.


Diario El Litoral

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